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Encuentros con el Señorío

Domingo 19 mayo 2013 Deja un comentario

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 ¡Jesucristo es el Señor!

Es el Señor del universo, de toda la creación y de las naciones. Es el Señor en los cielos y en la tierra! El posee toda autoridad, toda potestad, todo señorío tanto en los cielos como en la tierra (Mt 28.18). Dios el Padre le exaltó hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre: Kyrios! Ante El se doblará toda rodilla y toda lengua confesará su Señorío! (Fil 2.10-11). Esta es la absoluta, inmutable e inmarcesible verdad. Desde la eternidad y hasta la eternidad.

«Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» (Ro11.36)

Si bien en su actitud práctica Jesús  el Hijo del hombre, vino como siervo sumiso, en el ámbito espiritual, Jesús el Hijo de Dios, vino a establecer su reino, manifestando su autoridad y señorío. Veamos algunos ejemplos de personas que tuvieron un encuentro con el Señor.

 

Saulo

• Hch 9.3-6 «Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.»

 

• Hch 22.10

«…¿Qué haré, Señor?…»

 

En la antigüedad, llamar señor a una persona no era simplemente una expresión de respeto, era un acto de sumisión a ella. Era como decir: “tu eres mi amo, soy tu esclavo, solo ordéname tus deseos que los haré“. Esto es lo que hace Saulo ante este encuentro personal con Jesucristo. Le está diciendo: “no se quién eres, pero me someto a ti mi Kyrios, ¿qué quieres que yo haga? Solo dímelo y lo haré”.

 

Simón y Andrés

• Mt 4.18-20 «Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron

 

Ante el solo encuentro con la autoridad espiritual que poseía Jesucristo, la persona debía tomar una decisión, obedecer o no obedecer. Este fue el caso de  Simón y Andrés, que aun sin entender qué significaba el ser pescadores de hombres, pero ante la orden: “Venid“, debían responder y al instante le siguieron.

 

Mateo

• Lc 5.27-28

«Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. »

 

También en el caso de Mateo, se enfrenta ante la autoridad, el señorío y tiene que responder. Y este “dejándolo todo, se levantó y le siguió“.

 

Otros Discípulos

• Lc 9.57-62

«Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.»

 

En estos ejemplos, nos deja claro que seguirlo tiene un precio. Y que no podemos poner ninguna cosa ni ninguna persona antes que a Él. Cualquier cosa por mas humanamente aceptable y honrosa que sea, si pone a Jesucristo en segundo lugar, no nos hace aptos para el reino de Dios.

 

El Joven Rico

• Mr 10.17-22

«Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.»

 

Se ve que esta persona era muy piadosa, de buen testimonio y se interesaba por conocer las cosas espirituales. Pero su corazón no estaba totalmente rendida al Señorío de Jesucristo. Tan solo una cosa le faltaba hacer… y esa no la hizo… no se sujetó al gobierno y la autoridad del Señor. Finalmente quedó “afligido por esta palabra”, pues no estaba dispuesto a obedecer en todas las cosas.

 

Cuán Difícil es Entrar al Reino

• Mr 10.23-27

«Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.»

 

«¿Quién, pues, podrá ser salvo?»  Las exigencias del reino de Dios no son pocas, ni fáciles. Ser parte del Reino de Dios, estar bajo su señorío requiere un precio muy alto que pagar, si bien Jesús lo pagó en la cruz con su propia vida y su sangre, también requiere nuestra muerte. Muerte al yo, a vivir independiente de Dios. Y no se puede vivir a medias, es todo o nada. Como el joven rico, no alcanza con casi todo lo he hecho desde mi juventud, es necesario entregarlo “todo” bajo el gobierno de Dios.

Entonces, «¿Quién, pues, podrá ser salvo?»  “Son muchos los llamados y pocos los escogidos”. Únicamente aquellos que lo entregan todo, aun sin entenderlo, pero que no cuestionan la autoridad, sencillamente obedecen. “No todo el que me diga Señor, Señor entrará al Reino de los Cielos…”

 

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El Reino de Dios

Lunes 29 abril 2013 Deja un comentario

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El Reino de Dios no es un tema importante del Nuevo Testamento, es “el Tema” del Nuevo Testamento.

 

  • Lc 16.16

«La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.»

 

  • Mt 3:1-2

«En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,  y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.»

 

  • Mt 4:17

«Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.»

 

Era el Mensaje de Jesús

 

  • Mt 4.23

«Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.»

 

  • Lc 8.1

«Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, Reino no es un lugar, es el ejercicio de reinar de Dios. El reino es el reinado, el gobierno de Dios.»

 

  • Lc 4.43

«Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.»

 

  • Hch 1:3

«a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.»

 

Era la Enseñanza de Pablo

 

  • Hch 19.8

«Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.»

 

  • Hch 28:30-31

«Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.»

 

¿Qué es el reino?

 

El reino no es un lugar, un territorio. No es la iglesia, no es el cielo. Es el reinar de Dios, el gobernar de Dios. El reino llegó en la persona del Rey. Donde este estaba, allí estaba el reino.

 

Dos Reinos 

 

El reino de la luz y el reino de las tinieblas.

 

  • Col 1.12-13

«con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.»

 

Solamente dos reinos existen en el universo espiritual. El reino de las tinieblas y el reino de la Luz. Es decir, el reino de satanás y el reino de Dios. No hay un tercero. Entonces toda persona está o en uno o en el otro. O está con Dios o con satanás. No hay un tercer reino para aquellos que dicen: bueno, yo no estoy con Dios pero tampoco con el diablo, no hago nada malo, soy una buena persona, cumplo con mis responsabilidades, no le hago mal a nadie.

 

El Señor lo dejó bien claro:

 

  • Mt 12.30

«El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.»

 

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¿Qué es el Reino?

Jueves 3 enero 2013 Deja un comentario

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Verdaderamente Jesús enfocó de forma especial su prédica y su enseñanza en el reino de los cielos. No habló de otra cosa más que de esto.

 

  • Lc 16:16

«La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.»

 

¿Qué es el Reino de Dios?  

 

Habitualmente si hiciéramos esta pregunta, encontraríamos una variedad de respuestas tales como que es el cielo, la eternidad, o cosas semejantes a estas. Pero debemos destacar que el reino de los cielos no es un lugar físico. No es un territorio. Por ejemplo, el Reino de España o el Reino de Marruecos, son lugares físicos y terrenales, con límites geográficos, pero el reino de Dios no es así. Es espiritual y sobrenatural. Tampoco es la iglesia.

El reino es el gobierno de Dios, el Reinar de Dios. Reino es el ejercicio de reinar. Significa que Dios reina! Él ejerce su poder a través de la Palabra, su palabra nos rige.

 

  • Mt 4:17

«Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.»

 

Dice que el Reino se ha acercado, pero ¿De qué manera viene? El reinado viene en la persona del Rey que viene a reinar. Pues, con la venida de Jesús a la tierra ha venido el reino. Significa que donde está presente el Rey, ejerce su oficio de reinar y el reino está presente.

Como en todo reino, hay un rey y este rey es dueño absoluto de todo. Todo es de Él, por Él y para Él. Él es la máxima autoridad y dueño absoluto de todo. Su soberanía es absoluta!

 

  • Ro 11.36

«Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» 

 

Jesús también enseñó a sus discípulos a orar diciendo: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» (Mt 6.10).

 

El Reino significa que el Señor reina y que es hecha Su voluntad. Pues, entonces, ya no se hace la voluntad del hombre, ni de satanás, sino la voluntad de Dios.

 

Dos Reinos  

 

El reino de la luz y el reino de las tinieblas.

 

  • Col 1.12-13

«…con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.»

 

Solamente dos reinos existen en el universo espiritual. El reino de las tinieblas y el reino de la Luz. Es decir, el reino de satanás y el reino de Dios. No hay un tercero. Entonces toda persona está o en uno o en el otro. O está con Dios o con satanás. No hay un tercer reino para aquellos que dicen: bueno, yo no estoy con Dios pero tampoco con el diablo, no hago nada malo, soy una buena persona, cumplo con mis responsabilidades, no le hago mal a nadie.

El Señor lo dejó bien claro:

 

  • Mt 12.30

«El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.»

 

El Señor Gobierna con Poder, Justicia, Paz y Gozo

 

  • 1 Co 4.20

«Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder

 

  • Ro 14.17

«…porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo

 

 

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La Palabra: el Fundamento

Domingo 1 abril 2012 Deja un comentario

La Palabra – 1

Jesucristo es el Fundamento

Jesucristo es la Palabra de Dios revelada a los hombres, el verbo hecho carne, es la revelación de Dios. Él nos enseñó la voluntad del Padre y nos reveló la verdad por sus palabras. Jesucristo es la Revelación de Dios. Es la Palabra, el Verbo de Dios para todos los hombres. Jesucristo es el fundamento de Dios para nuestras vidas. Él es la Piedra principal del edificio espiritual. 


  • Jn 1:1
«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.»
 
  • Jn 1:17-18
«Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.»
 
  • Hebreos 1:1-3
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,»
 
 

El Fundamento de los Apóstoles

Jesús transmitió la revelación especialmente a sus doce apóstoles. No tenemos otra fuente original y fidedigna de información acerca de Jesús aparte de ellos.

  • Jn 17:8
«porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.»
 

Los apóstoles pusieron el fundamento de Dios para la iglesia en todo lugar en todos los tiempos. 


  • Ef 2:20
«edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo»
 
  • 1 Co 3:10-11
«Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.»
 
  • Hch 2:42

«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles…»

  • Jd 17
«Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo»
 
 

Las Sagradas Escrituras: Única fuente de autoridad

Esta revelación esta registrada en el Nuevo Testamento y es completa, inmutable y universal. Es para todos los hombres, de todas las naciones, en todos los tiempos.

  • 2Ti 3:16-17
«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.»
 
  • 2 Pe 1:19-21
«Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.»
 

Ninguna revelación posterior puede modificar, disminuir, contradecir o agregar nada a la revelación dada una vez y para siempre a los apóstoles y profetas del primer siglo.

 
  • Ga 1:8-9
«Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.»
 
  • 1 Co 3:11
«Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.»
 

 Dios hoy puede levantar apóstoles y profetas, pero no para establecer una nueva doctrina, ni para imponer una interpretación particular de las escrituras. Pues, «Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada».

 

Resumen

El fundamento del reino de Dios es Jesucristo mismo, la Palabra. A su vez es el fundamento de nuestra fe y de nuestra vida. 

La revelación de Dios y su voluntad, el fundamento de nuestra fe y de nuestra vida, la encontramos exclusivamente en las Sagradas Escrituras.   

Jesucristo nos trajo esa revelación por medio de su Palabra. 

Los apóstoles de Jesucristo inspirados por el Espíritu Santo completaron la revelación fundamental del misterio de Cristo que estuvo oculto por siglos (Ef 1:8-9; Ef 3:5, 9). 

Esta verdad traída una vez y para siempre, no puede ser modificada (1 Co 3:11;  Gal 1:6-9). 

No tenemos otra fuente de autoridad para nuestras vidas fuera de las Sagradas Escrituras. 

 

Autoridad y Sumisión

Martes 21 febrero 2012 Deja un comentario

Hacer Discípulos – 11

«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos

(Ro 13:1-2)

La llegada del Reino de Dios a nuestras vidas pone fin a nuestro individualismo y  a nuestra independencia. Por lo cual es de suma importancia comprender la relación autoridad – sumisión.

1 Pe 5:1-11

SOMOS UNA COMUNIDAD BAJO AUTORIDAD

  • Somos una comunidad comprometida con Jesucristo. Él es nuestra máxima autoridad. Lo reconocemos como el Señor de nuestras vidas. Sujetamos toda nuestra vida bajo su señorío. Su Palabra nos rige. La comunidad está sujeta a Cristo como el cuerpo a la cabeza. (Ef 1:22-23;   5:23;    Col 1:18)
  • Somos una comunidad comprometida entre sí. No podemos estar unidos a Cristo sin estar unidos a su cuerpo. La forma de gobierno de esta comunidad es teocrática. Cristo es la cabeza y gobierna sobre esta comunidad. Su autoridad es reconocida de forma absoluta e incuestionable. (Sal 96:10-13; 97:1; 1 Co 15:24-28; Is 9:6-7).

  La autoridad en la comunidad es delegada por Jesucristo.

EL PROPÓSITO DE LA AUTORIDAD ESPIRITUAL

La autoridad es un medio para lograr un fin, este es la formación de discípulos. Para edificar una vida es necesario, con la autoridad del Señor, enseñar, instruir, aconsejar, ordenar, corregir, consolar, reprender, disciplinar, exhortar, animar, bendecir, etc. 2 Tim 2:2; 3:14-17; 4:1-4;  Tito 2:11-15; 3:8-11.

Es imposible edificar a alguien que no esté bajo autoridad.

El ejercicio de autoridad debe ser para servir a los hermanos y no con espíritu de señorío. 1 Pe 5:2-3           Mr 10:42-45  Jn 13:13-15   Tit 2:15

El ejercicio de la autoridad delegada por Cristo implica vivir en el temor de Dios, con espíritu humilde. La autoridad espiritual legítima proviene del amor de Dios.

LA NATURALEZA DE LA AUTORIDAD ESPIRITUAL

La autoridad espiritual no es impuesta sino reconocida.

La autoridad no es un derecho cuyo reconocimiento debemos exigir de los demás. No se puede imponer a nadie que se sujete. Como es una autoridad delegada por Dios debe reflejar el mismo carácter de la autoridad divina.

Elementos que establecen y sostienen la autoridad espiritual delegada.

  • La revelación. El conocimiento espiritual de Cristo.  Ef 3:3,5
  • La gracia otorgada por el Señor.  Ef 4:7-11    1 Co 12:28
  • La ordenación. 1 Tim 3:1, 8  Tit 1:5   Lc 9:1-6
  • La sujeción. El que no está sujeto al cuerpo no puede ejercer autoridad. Mt 8:9
  • La conducta ejemplar. 1 Tim 3:2-7  4:12
  • Los frutos del ministerio. 1 Co 9:1-2

LA SUMISIÓN

Sumisión es dar obediencia inteligente a una autoridad establecida.

No es una mera obediencia exterior, sino la exteriorización de un espíritu sumiso. Ef 5:21

Todos los aspectos de la sumisión en la iglesia deben converger hacia la sumisión a Cristo.

La sumisión a Cristo significa:

  • Sumisión a la Palabra de Dios.
  • Sumisión a los pastores. Hebreos 13:17   1 Pe 5:5   1 Tim 5:17   Tit 2:15
  • Sumisión a los que presiden, nos enseñan, y nos guían en el Señor.  1 Tes 5:12-13   1 Co 16:16
  • Sumisión los unos a los otros. Ef 5:21   1 Pe 5:5    Ro 12:20

RESUMEN

Sin una comprensión inteligente de esta relación autoridad – sujeción es imposible edificar la iglesia según los propósitos establecidos por Dios desde antes de la fundación del mundo.

(Resumen tomado de Puerta, Camino y Meta, Editorial Logos, Argentina)
 

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